No siempre lo conseguiremos, pero lo intentamos de verdad. Aquí te contamos qué hay detrás y por qué lo hacemos.
Tiene algo de trágico e irónico: en teoría, hoy debería ser más fácil que nunca enamorarse gracias a las apps de citas. Y, sin embargo, se habla de la “pandemia de la soledad” mientras aumentan la superficialidad, la presión por aparentar y el acoso online.
Con Blindmate, tus amistades entran en juego como matchmakers y llevamos al mundo digital algo tan natural como conocer a alguien “a través de amigos”.
Sí, somos otra app de citas. Pero saber que detrás de cada perfil hay un grupo de amistades hace que nuestra comunidad se construya sobre autenticidad y confianza.
Muchas apps de citas nos empujan a deslizar rápido. Empezamos a descartar posibles matches por mil criterios superficiales: 2 cm menos, el color de pelo “equivocado”, un peinado raro. Y aunque nos demos cuenta de lo superficial que es —y sepamos que no le hace ningún bien a nuestro ego ni a nuestra salud mental—, es demasiado tentador: total, siempre parece que habrá opciones mejores.
Hasta hoy, una de nuestras citas favoritas viene de la primera pareja de Blindmate. Paulina dijo: “Es que yo a Thomas no le habría dado like nunca: me encantan los morenos y él es rubio. Pero de alguna manera nuestras amistades nos hicieron match y me cayó bien antes de darme cuenta de que era rubio”. Yesss...